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Miguel Jones (1959-1967)

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<no> Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:00



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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:01


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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:01



Trayectoria
1957 Barakaldo
1957-59 Indautxu
1959-67 Atlético de Madrid Donde jugo 80 partidos de Liga, marcando 28 goles, 31 partidos de Copa, marcando 15 goles y 18 partidos de Recopa, marcando 8 goles.
1967-68 CA Osasuna

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:06



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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:07



Los goles de Miguel Jones en el Atlético de Madrid de los 60
http://as.com/videos/2014/12/07/portada/1417985935_442847.html


Última edición por Salazar el 11.08.15 14:17, editado 1 vez

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:13

Jones,un guineano de Bilbao


Miguel Jones Castillo nació en el año 1938 en la llamada por aquel entonces Guinea Española (hoy Guinea Ecuatorial). Siendo aún un niño,su familia se trasladó a la Península por motivos laborales,por lo que el pequeño Miguel se crió en Bilbao como cualquier otro crío de su tiempo…con la salvedad de que era negro en una época donde los negros eran un exotismo bastante raro de ver en España.Fue un buen estudiante durante la adolescencia y como además su familia era de posición acomodada,pudo ir a la Universidad en un tiempo donde el analfabetismo aún campaba a sus anchas por gran parte del país. En la Universidad tomó los primeros contactos con el fútbol,aunque fue el atletismo su primera gran pasión deportiva.Miguel Jones era un gran velocista (al igual que lo sería su primo Juan Carlos) y dedicó sus primeros esfuerzos deportivos a superar marcas universitarias.Entre examenes de Económicas y carreras de 100 metros,Miguel tenía tiempo de jugar al fútbol, un deporte en el que arrasaba a sus rivales simplemente con la velocidad de la que hacía gala.Jones en el plano atlético era claramente superior a casi cualquier jugador profesional español,por lo que los ojeadores no tardaron demasiado en descubrirlo.Fue nada menos que Fernando Duacik,entrenador del Athletic de Bilbao y amigo personal de Kubala,el primero en ver el potencial de aquel veloz “negrito” que era el terror de sus rivales tanto en la pista de atletismo como sobre césped.

El entrenador eslovaco quería llevar a Jones al Athletic,pero sabía que le iban a poner muchas trabas debido a la excluyente política de fichajes de la que hacía gala el club bilbaíno.Solo gente de orígenes vizcaínos podían defender los colores de “Los Leones”.Un negro nacido en África vistiendo de rojiblanco era algo que se salía demasiado de la norma para los directivos del Club vasco, que acabaron vetando el fichaje del guineano,no se sabe aún muy bien si por su color de piel o por su lugar de nacimiento. Tras ser rechazado en el Athletic,Jones pasaría al Barakaldo gracias a la recomendación personal de Daucik.Tras media temporada con el “Baraka”,Miguel Jones recalaría en el Indautxu,conjunto que sería el trampolín definitivo para su carrera futbolística.

Fernando Daucik se llevó al guineano al Atlético de Madrid en 1959,tras haber seguido muy de cerca sus evoluciones en categorías inferiores.Por fin Jones iba a vestir los colores rojiblancos en un partido oficial…aunque no fueran los de su querida tierra de adopción .Con los “colchoneros” pasaría gran parte de su carrera deportiva,alcanzado grandes cotas como una Liga,un par de Copas del Generalísimo y una Recopa de Europa.Su característica principal sobre el césped era la velocidad,el trabajo y una polivalencia como nunca antes se había visto en España.Aquel “negrito” era capaz de jugar de defensa central,lateral,mediocentro,mediapunta,extremo o delantero centro, con una naturalidad muy poco frecuente para la época. Su portentosa velocidad le hacía estar un escalón por encima de sus rivales,en unos años en los que la condición física de los futbolistas brillaba bastante por su ausencia (si la comparamos con la actual).







Sus grandes actuaciones con el Atlético de Madrid le valieron la convocatoria con la selección española,aunque nunca llegó a debutar en un partido oficial.Su única participación defendiendo a “la roja” se produjo en un partido amistoso entre Real Madrid y España,organizado por Carmen Polo (esposa de Franco) para fines benéficos.

El Athletic de Bilbao y la selección española fueron las dos únicas espinitas que se le quedaron a Jones clavadas a lo largo de su carrera deportiva.Tras su retirada como futbolista en el Osasuna (1968),volvió a su querido Indautxu ejerciendo el papel de entrenador y directivo durante quince años.En la actualidad,con 74 años recién cumplidos y con el orgullo de haber sido un pionero negro en un mundillo de blancos, Miguel Jones,ese bilbaíno nacido en Guinea, sigue viviendo en el País Vasco y conversando con todo aquel que quiera oir un pedacito de Historia de España y del fútbol español.

https://curiosidadesdelfutbol.wordpress.com/2012/11/14/jonesun-guineano-de-bilbao/

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:21

Jones, el bilbaíno de Fernando Poo que no pudo jugar en el Athletic



Autor: José Ignacio Corcuera Cuadernos de Fútbol, nº 43, fecha: 1 mayo 2013

Aunque Miguel Jones Castillo (27-X-1938) naciese en Santa Isabel, hoy Malabo y entonces capital de la Guinea Española, llegaría a Bilbao con su familia siendo niño. Se formó junto al río Nervión como persona, al tiempo de hacerse futbolista entre el cemento de un patio colegial en Lecaroz, Navarra, y los campos de tierra vizcaínos donde jugara con el equipo universitario de Económicas. Fuerte, ágil, dueño de potentísimo salto, sonriente siempre y con cara de angelote bueno, similar a la de aquellos inmortalizados en microsurco por Antonio Machín, el destino lo reservaba para marcar goles. Cualquiera diría que su meta estaba en el Athletic. Pero Jones había nacido en el África Ecuatorial y su piel de charol brillante no pasaba desapercibida. Hoy, sin duda habría sido un canterano más en las instalaciones rojiblancas de Lezama, un buen refuerzo para el ataque de San Mamés. Aquellos, en cambio, eran otros tiempos. Más fundamentalistas por cuanto a la idiosincrasia del club se refiere. O sencillamente, menos necesitados de refuerzos.

Ferdinand Daucik, entonces entrenador del Athletic -Atlético de Bilbao, por ceñirnos a la nomenclatura de esa época-, debió descubrirlo mientras avasallaba a otros estudiantes. Entusiasmado ante sus imponentes condiciones, quiso llevárselo al Athletic aún tropezando con la inicial negativa de Don Wilwardo, padre del muchacho. Daucik, que  no solía aceptar sin más ni más cualquier no, continuó insistiendo. ¿Podía haber algo más grande para un “bilbaíno” que pertenecer al Athletic?. El chico tendría que  compaginar los estudios con la práctica deportiva, ¿y qué?. Otros lo hacían sin mucha dificultad en aquella plantilla. Don Wilwardo, sin duda presionado por la ilusión de su hijo, otorgó finalmente el pláceme. Al fin y al cabo tampoco a él le faltaban motivos para sentirse medio bilbaíno. Había estudiado en “el bocho” y uno de sus grandes amigos, con el que además llegó a jugar en un modestísimo equipo de preguerra, era el padre de “Beti” Duñabeitia, quien transcurrido algún tiempo acabaría convirtiéndose en presidente rojiblanco.

Miguel Jones estuvo entrenando alrededor de un mes con la primera plantilla del Athletic, aún sin ficha federativa. E incluso el 6 de enero de 1956 tendría su regalo de reyes, al alinearse con las figuras rojiblancas en un amistoso contra el Indauchu. Recuerdo imborrable, aunque carente de continuidad, pese al empeño que Daucik pusiera. Las cosas en el Athletic eran como eran, y desde la directiva nadie hizo amago de dar su brazo a torcer. Resignado, el técnico checo concluyó recomendándolo al Baracaldo. Jones contaba 18 años y tuvo bastante con media temporada en 2ª División para hacerse notar. Lasesarre y el barro que se formaba sobre aquel terreno durante los lluviosos inviernos, parecían hechos a medida de sus condiciones. Si nadie lograba competir con él en la disputa de balones colgados, su potencia no exenta de clase en una época de arietes-tanque, bastaba para traer en jaque a las defensas. Corrían buenos tiempos para el fútbol vizcaíno, y hasta para el vasconovarro en general. Con el Athletic, Osasuna y Real Sociedad de San Sebastián entre los más grandes, y Baracaldo, Sestao, Indauchu, Alavés y Eibar en 2ª, el vivero parecía garantizado. Así las cosas, entre tan pródiga cosecha y debido al pobre rendimiento colectivo de los fabriles, a la postre descendidos, su campaña quedó oscurecida en los  medios de difusión. No pasó en cambio desapercibido ante la pupila de Jaime de Olaso, presidente y alma máter de un Indauchu magnífico, por cuyo vestuario desfilaban año tras año los jóvenes del ámbito territorial con más porvenir.


Daucik en primer plano, seguido por Carmelo Cedrún, Arteche y Arieta I. El entrenador checo quiso tener a Jones en la plantilla, durante su brillante etapa bilbaína. Puesto que el empeño resultara inútil, debió esperar 3 años hasta llevárselo a otro Atlético: el de Madrid

La temporada 1957-58 ya la inició en Garellano, campo propiedad del Ejército donde disputaban los indauchutarras sus choques como equipo local. Le acompañaba desde Lasesarre el defensa Luis Axpe y debía hacerse un hueco entre las varias novedades de esa campaña para la línea atacante: Javier Barrena, un delantero tosco, aunque efectivo rematador, procedente del Bermeo; Julio Beascoechea, del Basconia, recién ascendido a 2ª para suplir al Baracaldo; Jimy, del Padura de Arrigorriaga; y hasta Gonzalo Elorduy e Isidro Aizpurúa cuando el balón ya había echado a rodar, ambos del Arenas. Aquel equipo, compuesto por un puñado de jóvenes en formación, era realmente soberbio, como acredita un simple repaso a su plantilla: Cobo en la portería (después en el Sevilla, Mallorca y Pontevedra); para la defensa Azcueta (luego Betis y Pontevedra), Eusebio Ríos (valladar bético durante un decenio) y Axpe (años más tarde también efímero jugador de 1ª); en la medular Isasi (indiscutible en el Zaragoza de “Los Magníficos”); y por delante, generando ocasiones de gol, el futuro internacional Chus Pereda (Real Madrid, Sevilla y Barcelona), Coque (hubiese podido ser un futbolista grande sin tomarse la vida a broma durante su estancia en el Celta), Gogénuri, Sasía (ambos con clase, aunque quizás no muy necesitados del fútbol para labrarse un porvenir) y el propio Jones. En el banquillo nada menos que Rafael Iriondo, extremo derecho de una delantera que toda España recitaba hasta dormida, forjándose como el gran técnico que luego fue.

Ese ejercicio el Indauchu tejió un fútbol primoroso, clasificándose en 4ª posición, por detrás de Oviedo, Sabadell y Santander -entonces no Racing, sino Real- y adelantando al Condal, filial del Barcelona, Rayo Vallecano, Alavés, Gerona, Ferrol, Coruña o Tarrasa, entre otros. Todo un triunfo para quienes no podían permitirse el lujo de ascender, para quienes traspasaban sistemáticamente a sus estrellas mas cotizadas y apenas conocían un balance sin números rojos. El campo de Garellano, además, se hallaba a escasos 300 metros de San Mamés. ¿Por qué no podía soñar Jones con cubrir algún día tan exigua distancia?. Las quimeras, ya se sabe, son gratuitas. Aunque en su caso, incluso si representaran algún desembolso, bien hubiera podido permitírselo. Su familia no era precisamente de las necesitadas. Bien al contrario, gozaba de viento a favor introduciendo, distribuyendo y comercializando maderas de Guinea, principal riqueza de la aún colonia o “provincia de ultramar”, por toda la vertiente cantábrica.

La temporada 1958-59 comenzó el Indauchu sin Pereda (traspasado al Real Madrid por 850.000 ptas.), ni Cobo y Ríos (en el Sevilla y Betis respectivamente, a cambio de 1.800.000). Pese a todo, con un tercer puesto superaría la clasificación anterior. Fue el gran año de Jones, aunque tuviese que renunciar a su sueño. Porque el Athletic, y en realidad toda la prensa bilbaína, jamás llegaron a verlo como posible refuerzo.

Apenas doce meses antes había ocurrido todo lo contrario respecto a Pereda,  por quien la directiva de San Mamés estuvo muy  interesaba. Forzaron contactos, se barajaron cifras y hubo negociaciones, de las que se hicieron amplio eco los medios locales. ¿Podía lucir el escudo del Athletic un muchacho nacido en Medina de Pomar?. ¿Cabía hacer sitio a los burgaleses, sin emborronar toda una filosofía social?. Según José Mª Mateos, director de “La Gaceta del Norte”, rojiblanco furibundo y reconocida autoridad en la materia, nada lo impedía. Había jugado con la selección vizcaína juvenil cuando fuera incorporado al Indauchu de esa categoría desde el Valmaseda. ¿Cómo iba a justificarse que alguien valiera para representar a Vizcaya en el Campeonato estatal de Selecciones Regionales, y no reuniese requisitos ante la propia afición vizcaína a la hora de ser medido por el Athletic?. Según parece, Jaime de Olaso, socio del Athletic además de fundador, presidente y gran mentor en el Indauchu, llegó a ofrecer sin ningún cargo al muchacho, a cambio, eso sí, de que se permitiera a los rojillos disputar en San Mamés sus partidos como local. Buen acuerdo para el Athletic, en teoría, que pronto se vio rezumaba veneno. Baracaldo, Sestao y Basconia de Basauri, los otros clubes provinciales de 2ª División, pusieron el grito en el cielo. Si el Indauchu llegaba a jugar en San Mamés, los socios del Athletic acudirían en masa al campo por pura inercia. Sus taquillas, entonces, se irían a pique. Además, ¿quién les garantizaba que ese no fuera un primer paso hacia la filialidad?. Y de eso nada. Expertos jugadores de mus, los presidentes de esas tres sociedades concluyeron lanzando el órdago: como la directiva rojiblanca se aviniera, tendría en frente al fútbol vizcaíno. Se acabaría aquello de ofrecerles trato preferencial, a cambio de migajas, sobre el mejor fruto de sus canteras.

La directiva atlética, pillada a contrapié, optó por no aceptar ese órdago, a la espera de mejores cartas. Dejaría escapar a Pereda, no sin señalar como antiatlético al presidente del Indauchu, y al mismo tiempo, sin prisa, aunque también sin pausa, comenzó a plantearse el proyecto de constituir un filial desde muy abajo; un equipo que aglutinase a todas las promesas regionales antes de que cualquier otra entidad pudiera considerarlas interesantes. En resumidas cuentas, un torpedo bajo la línea de flotación del Sestao, Baracaldo, Basconia, Indauchu, Guernica, Lemona, Guecho, Erandio, Arenas, Cultural de Durango, Begoña, Santuchu… Años más tarde sería realidad el Bilbao Athletic, -Bilbao Atlético el día de fundación-, entrenado nada menos que por Rafa Iriondo. Un entrenador de 2ª metido en categoría Regional. Aviso por demás explícito que muy pocos entendieron de inicio.

Escudo de la Sociedad Deportiva Indauchu. Modestísimo gallito en la 2ª División de los años 50, hoy hundido en categoría Regional.

Pero una cosa era Pereda y otra Jones. Por mucho que hubiera echado espolones en Bilbao, Jones no dejaba de ser guineano. ¿Cómo ocultarlo?. Cierto que se curtió en el fútbol vasco, que aún niño veraneaba en Izarra (Álava), entre bilbaínos de pura cepa, cuando al no estar muy de moda asarse al sol se prefería el fresco de la montaña. Todo eso, sin embargo, no bastaba. La idiosincrasia deportiva del Athletic tanto era fruto del ideario nacionalista como de una palmaria ausencia de necesidad. Al principio, como casi todos los clubes, incorporó numerosos británicos. Llegado el momento de optar entre el espíritu amateur o la profesionalización, abrazó ésta sin falsos pudores, beneficiándose de una postura más timorata en el Arenas -campeón de Copa, no lo olvidemos, 3 veces finalista en la misma y fundador del Campeonato de Liga- a quien tirando de cartera habría de arrebatar sus mejores mimbres. La influencia que los De la Sota tuvieron en el seno rojiblanco desde la segunda mitad de los años 20 hasta la Guerra Civil, obviamente imprimió carácter. El gran patriarca de aquel clan, Ramón de la Sota y Llano, curiosamente nacido en la localidad cántabra de Castro Urdiales, abogado, explotador minero, armador siempre al filo de la navaja por sus flirteos con el riesgo financiero, político y soporte económico del PNV, a la par que una de las mayores fortunas en su época, el hombre que se hiciera llamar Sir Ramón de la Sota a raíz de serle otorgado ese título honorífico (29-IV-1921) por sus servicios al Imperio Británico durante la I Guerra Mundial, propietario de “Excélsior” y “Excelsius” -periódicos deportivos de referencia-, impulsor de la Cámara de Comercio, fundador de Euskalduna y Seguros La Polar, consejero de los bancos de Bilbao y Vizcaya, tampoco dejó de esparcir ideología en el Athletic. Falleció el 17 de agosto de 1936, antes de que el triunfo franquista arrebatase a sus herederos buena parte de los inmuebles y fortuna, y hasta les impusiera una “multa” derivada de “responsabilidades políticas”. Sin embargo, aunque los lustros venideros fuesen poco tolerantes con el nacionalismo, éste permanecería latente bajo los colores rojiblancos, reavivándose a partir de la Transición. Puede tomarse como detalle anecdótico, si se quiere, pero una de sus viejas posesiones, el palacio de Ibaigane, es hoy sede del Athletic Club. El simbolismo a veces, habla con voz muy clara.

Digresiones seudoplíticas al margen, la verdad es que a partir de 1939 tampoco tuvo el Athletic, convertido ya en Atlético, ninguna necesidad de alterar parámetros. Al fin y al cabo, seguían ganando Copas y hasta alguna Liga con el producto de la tierra. Ello le otorgaba un carácter especial, diferente al de sus contrincantes, más difícilmente alterable a medida que el tiempo fue corriendo, por aquello de que la costumbre acaba convirtiéndose en ley. Basta para entenderlo un repaso al equipo que con Daucik en el banquillo ganara Liga y Copa en 1955-56, aún contando el Real Madrid con Di Stéfano, Gento, Lesmes II. Molowny, Zárraga, Rial, Roque Olsen o Pérez Payá, y el Barcelona con Ramallets, Biosca, Gracia, Segarra, Seguer, Bosch, Luis Suárez, Kubala, Villaverde, Tejada o Manchón. No es que los jugadores rojiblancos de aquella gloriosa campaña fuesen vascos; es que a excepción de Serafín Areta, pamplonés, todos eran vizcaínos. Carmelo y Arieta, durangueses. Orúe, Canito, Garay y Uribe, bilbaínos. Mauri de Guernica, Maguregui de Miravalles, Arteche guechotarra y Gaínza de Basauri. Por cuanto a los suplentes, Lezama baracaldés, Etura de Sestao, Iraragorri y Azcárate bilbaínos e Izaguirre de Somorrostro. El nacimiento de Merodio en Barcelona debe considerarse accidental, pues su padre, el pelotari “Chiquito de Gallarta”, estaba contratado en el frontón de la ciudad condal. Regresó a la zona minera todavía en mantas y su aprendizaje futbolístico tuvo lugar por aquellos campos entre verdes y ferruginosos. Imposible discutir sus credenciales.



Miguel Jones Castillo con camiseta rojiblanca. Pero del Atlético de Madrid.

¿Quién iba a plantearse, por lo tanto, en 1959, la contratación de un muchacho con piel acharolada?. Arieta, dueño de la camiseta con el 9 a la espalda, empezaba a hacerse mayor, es verdad. Pronto necesitaría un relevo. Pero no importaba, porque seguro surgiría alguno de Erandio, Ondárroa, Amorebieta, Lanestosa o Galdácano. Hasta podía valer su propio hermano, un chicarrón que según contaban parecía apuntar alto.

El caso es que Jones se fue al Atlético de Madrid, requerido por Ferdinand Daucick, entonces responsable del banquillo “colchonero”. Los derechos federativos de Juan Allende y 400.000 ptas. cerraron la operación, cuando el sueldo mensual de un trabajador corriente podía oscilar entre las 3.000 y las 5.500.

En Madrid tuvo de todo. Menos alegrías que desgracias, para ser sinceros, puesto que el infortunio quiso atravesarse en su camino. Además, su formidable condición física terminó convirtiéndolo en comodín: extremo un día, interior otro, ariete de cuando en cuando y hasta alguna vez defensa central. Campeón de Liga en 1965-66, de Copa los años 1960, 61 y 65, así como de la Recopa europea en 1962, viviría durante el ejercicio 61-62 sus mejores fechas, con 13 goles marcados en 19 partidos de Liga. Eneko Arieta, consignémoslo como referencia, marcó ese año 10 para los de San Mamés, en 24 partidos. Pero si Arieta, aún a pesar de sus muchas batallas y los presumibles achaques, casi carecía de competencia, a él le sobraba. Jorge Mendonça y Joaquín Peiró, primero, y muy pronto Adelardo, Cardona y Luis Aragonés, se encargaron de ponérselo difícil. Aunque ninguno de ellos tanto como las lesiones.

Una, sobre todo, habría de dejarlo casi para el arrastre. Pero ya antes pechó con fama de medroso, quién sabe si por conocer en propia carne cómo se las gastaban aquellos defensas de a quién Dios se la dé, San Pedro la bendiga. En el viejo Altabix de Elche, por ejemplo, viendo Juancho Forneris que el prometedor pero aún neófito Llompart no lograba hacerse con su marcaje, aconsejó al mallorquín: “Hazle el teléfono”. Como Llompart no entendiese, su compañero argentino tuvo que explicárselo: “En cuanto vaya a por un balón alto le pones la bota en la oreja”. Bien mandado, Llompart se aplicó a conciencia. Muchos años después aún recordaba la expresión de Jones: “Se puso blanco y no volvió a moverse”.


El dinero, ya se ha dicho, no era tan prioritario para él. Quizás otro cualquiera, más necesitado de gloria y contratos, se hubiese plantado ante los marrulleros. Él, pese a su carácter ganador, jugaba sobre todo por diversión, porque disfrutaba de lo lindo en aquel ambiente y porque siempre es grato verse en la prensa, sentirse admirado e  importante. Dinero ya había en su casa y entonces nadie pensaba pudiera agotarse algún día. Se sabía perfectamente en Bilbao y hasta alguno, como Antonio de Rojo, la voz de Carrusel Deportivo desde San Mamés, lo dijo por la radio un verano, al referirse a cierto coche deportivo que despertaba admiración general en la Feria de Muestras: “También estuvo viéndolo nuestro paisano Miguel Jones, delantero del Atlético de Madrid. Claro que él sí podía pensar en algo más que mirarlo. Del poder al querer media un trecho, y él sí puede”.


Ver a Jones en sus buenas tardes constituía todo un espectáculo.

Tras jugar poquísimo en 1964-65, recuperarse en parte la temporada 65-66 y volver a la suplencia sistemática en 1966-67, creyó llegado el momento de poner punto final. Entonces recibió una oferta de Osasuna. Novecientas mil pesetas no era moco de pavo para jugar en 2ª y allá fue, a sideral distancia de su mejor forma y con problemas físicos. Dos goles en 10 partidos rubricaron su despedida del césped, las patadas y el olor a linimento. Estaba a punto de cumplir la treintena. Buena edad para vivir más relajadamente y disfrutar.

Nadie podía suponer que con la independencia de Guinea, Anobón, Corisco, Elobey Grande y Elobey Chico, las cosas cambiaran tanto para una familia cuyos miembros ostentaran puestos de privilegio durante el periodo colonial. Francisco Macías, estrafalario presidente del recién nacido país, dio la vuelta a todo lo anterior sin dejar siquiera las telarañas. Esquilmó, se manchó de sangre las manos, revocó permisos de exportación para entregarlos a sus “amigos”, lo emponzoñó todo. Y así, quienes poco antes nadaran a favor de corriente, empezaron a verse con el agua demasiado cerca del cuello.

Luego de un tiempo fuera, Miguel Jones volvió a “su” Bilbao. Uno de sus seis  hermanos llegó a hacer algún pinito como entrenador en el Sony San Fernando, de Guinea. Pero duro poco. En realidad, el fútbol no había sido hasta entonces deporte para los Jones. Les tiró mucho más el boxeo desde que Maximiliano, fundador de la ciudad de San Carlos -actual Luba-, ayudase a sus hijos en su implantación. Gracias a Wilfredo Jones, sobre todo, en Guinea se aprendió a dirigir directos, desarbolar guardias, golpear a la contra y templar el uno-dos. También de sus viajes a Canarias y la península importaría Wilfredo el tenis y hasta el baloncesto. Como muy bien recordase el periodista hispanoguineano Paco Zamora, España llegaría a tener con Juan Carlos Jones, genuino producto de esta familia, todo un plusmarquista en los 100 metros lisos no hace mucho. Y paradojas de la vida, otro Jones, de nombre José Luis, primo de nuestro futbolista, sería fiscal en el proceso que allá por 1979 condenó a muerte al despreciable dictador Macías.

Hasta que el domingo 20 de noviembre de 2011 saltase al Sánchez Pizjuán sevillano Jonás Ramalho, ningún joven de color había vestido oficialmente la camiseta del Athletic. Jonás, mulato y con ascendencia angoleña, había nacido en Baracaldo (10-VI-1983), ingresado como cadete en el vivero rojiblanco y disfrutado de la internacionalidad española juvenil. Muchas cosas lo separaban de Miguel Jones, pero algo también los conectaba: el sueño de jugar en el Athletic.

Con el correr del calendario suele adquirirse sabiduría. Hombres e instituciones -no en vano hay seres humanos en ellas- se hacen más permeables. En el Athletic de Ramalho ya había navarros y riojanos, aparte de gipuzcoanos o alaveses, e incluso años antes alguno natural de Extremadura o con raíces en Zamora o Palencia. Por fin cobraba fundamento eso de que un bilbaíno puede nacer donde le apetece. Suerte que Miguel Jones, desde un Bilbao muy distinto al de su infancia, haya podido disfrutar viéndolo.

Al fin y al cabo el Athletic, aún por detrás de la “sucursal” colchonera y el capitidisminuído Indautxu, pura alma en pena de la Regional vizcaína, tampoco deja de ser “su” equipo.

http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2013/05/jones-el-bilbaino-de-fernando-poo-que-no-pudo-jugar-en-el-athletic/


Última edición por Salazar el 11.08.15 13:47, editado 2 veces

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:29

REPASAMOS SU VIDA DEPORTIVA
Miguel Jones, habla del Athletic: "Lo de que si era negro es una chorrada"


Miércoles, 18 Septiembre 2013 07:52

Chispea con ganas, un signo distintivo de Bilbao. El Bilbao de una leyenda futbolística como Miguel Jones aunque haya nacido en Bioco (Fernando Poo) en 1938. Un histórico con el que hoy se sienta ElDesmarque para hablar de sus grandes pasiones, el fútbol y el Athletic en particular.

El ex jugador de Barakaldo, Indautxu, Atlético de Madrid u Osasuna nos cita en el bar 'Zuloa' de Doctor Areilza, lugar donde se siente a gusto tomando cada día su aperitivo. La charla transcurre con amenidad salpicada con las múltiples anécdotas de un hombre que ha ganado, así de entrada, una Liga, tres copas y una Recopa como colchonero con los Gárate, Luis Aragonés y compañía...
Alejado de su país de nacimiento, que no visita "desde el año 70", tras ser futbolista y directivo en Garellano tan solo mantiene un mínimo contacto con el fútbol echando alguna mano al agente bilbaíno Oscar Basaguren.  

- ¿Qué tal Miguel, cómo llevas la vida?
Pues así así, eh, que son ya 74 castañas y tengo algo de hipertensión, así que estoy de jubileta total jajaja.

- ¿Cuántas veces te han preguntado por qué no jugaste en el Athletic?
Uff, es que la gente siempre quiere buscarle tres pies al gato y no es así. Lo de que sí era negro es una chorrada. ¿Entonces por qué no jugaron en el Athletic Chus Pereda o Santi Isasi? Pues porque no eramos vizcaínos, punto. Entonces era así la norma.

- Nacer en Bizkaia en aquellos tiempos era una obligación...
Sí, en la época de Daucik hasta entrené en San Mamés. Su hijo fue a verme a Deusto y movió cielo y tierra con Guzmán y el gerente Gorostiaga para que jugara en el Athletic. Pero no cumplía el requisito fundamental que era nacer en Bizkaia.

- Así que de racismo nada de nada...
¡Qué va! Por eso te digo que estos cracks del fútbol que te he dicho u otros como Jose Mari Cobo o Eusebio Ríos... ¿Qué pasa que también ellos eran negros o qué? Tampoco pudieron jugar, sin más.

- Una de las perlas de la cantera es Inaki Williams, negro y de Bilbao, ya no se hacen comentarios estúpidos sobre esas anécdotas...
A Jonás Ramalho le tengo visto en directo, a Williams aún no, pero por las imágenes le veo una planta de atleta espectacular.

- Una Liga, tres copas, una recopa, 51 goles en el Atlético hablan de un futbolista que hubiera venido de perlas...
Pues creo que metí alguno más, eh, ya que alternaba posiciones arriba. En una semifinal de la primera Copa que ganamos, al Elche le metímos 8-0 y yo hice cuatro goles. Y ojo que aquel Elche tenía un equipazo, con Marcial, Asensi, Iborra...

- Jugaste de todo como Di Estéfano: de delantero centro, de central, de medio centro, de interior y hasta de extremo...
Sí, me adaptaba a muchos puestos, sólo me faltó jugar de lateral, pero a tanto no llegué jajaja

- ¿En Luba tienes una estatua?, allí le vímos a Goiko posar con un busto...
No, no, jajaja, eso es un pequeño error. Es de mi hermano el mayor que entrenó e hizo campeón al Atlético de Guinea.

- ¿Con ganas de acudir al nuevo San Mamés?
Pues sí tengo ganas, pero no justo el primer día porque va un montón de gente a hacerse fotos, etc... Mejor ir otro día más tranquilo. Además le dejé el carnet a mi hijo para que fuera él.

- ¿Qué recuerdo te queda de la vieja Catedral a la que íbas desde niño?
Cuando me vió jugar Daucik y me dijo que entrenara 15 días con ellos. Yo tenía 17 años e íba a ver los partidos a la General de entonces. De repente entrar en aquella caseta se me quedó grabado para siempre. Entré y Piru Gainza se levantó para presentarme uno por uno a todos. Yo conocía sólo a Jose Luis Artetxe, que era amigo de mi hermano mayor. Recuerdo que me dijeron: 'chaval, tú tranquilo y juega como si estuvieras en el patio del colegio'.

- ¿Qué tal fue esa experiencia rojiblanca?
En aquellos tiempos el Athletic jugaba cada jueves amistosos contra el Barakaldo, Sestao, Indautxu o Basconia. El primer jueves jugamos contra el Indautxu y el primer balón que toqué fue tras recibir un pase de Artetxe, le pegué una ostia y le metí gol a Jose Mari Cobo. Era otro ritmo, al cuarto de hora yo no podía ni con las botas, joder.  

- Viajamos al presente. El Athletic de Valverde aún está en fase de pruebas...
Sí, aún están en periodo de acoplarse. Para mí lo mejor que tiene es la juventud, son 23 años de media, ese es un gran valor. Siempre tienen tiempo de progresar y absorver todo lo que te inculcan.

- La Liga empobrecida ofrece buenas opciones de crecer...
Bueno, llevo oyendo ese cuento desde el año 59, y es al revés, cada vez hay más dinero en la Liga. Y encima ahora que se han metido los chinos de por medio y nos clavan estos horarios infernales, es porque todavía hay más dinero.

- ¿Cómo valoras la etapa de Bielsa en Bilbao?
Yo ya le conocía, y aunque siempre hay los 'siete sabios de Grecia', como digo yo, que critican, esos que lo más redondo que han visto es una onza de chocolate. Griffa que jugó conmigo y es del Newells es el que le descubrió. Y cuando vino el equipo a Bilbao a jugar un torneo, Griffa ya me había hablado de Bielsa, que es el único que les hizo campeón. Algo tiene este hombre que logra eso en un país donde el fútbol es cultura, ¿no?

- ¿Cómo ves solucionable la marcha de gente como Llorente, Martínez, Amorebieta...?
No es complicado, porque el que decide es el jugador. Mira el ejemplo de Julen Guerrero o de Etxebe, que tampoco quiso irse. O en mi época Jesús Garay, que no quería irse y lo vendió el Club porque les hacía falta, o de Piru Gaínza, Artetxe o Eneko Arieta, que a por ellos también vinieron, eh.  

- Te revienta lo que rodea al fútbol hoy día, aunque amas al deporte...
No puedo renegar de lo que han sido 20 años de mi vida, además muy satisfactoria, lo que me pudre son ciertos periodistas como Manolo Lama y otros, que yo no sé si habrán jugado al fútbol, pero sólo están para hablar de las cosas extradeportivas y los líos. Que si Messi no ha pagado a Hacienda, que si el otro sale con mengana... ¿Tú qué eres cronista deportivo o del corazón? Cada cosa en su sitio, habla de fútbol, joder, no de la vida personal o poniendo el ventilador de la mierda en marcha.

- ¿Cómo ves las cantidades que se mueven hoy día en el fútbol o que fichen equipos arruinados?
El fútbol siempre es el más inocente e indefenso. El problema es la gente que viene a utilizar el fútbol en beneficio propio, con el claro ejemplo de Jesús Gil, o el del Sevilla, o el Mendoza, el Florentino, etc... están ahí para sus empresas. El presidente del Madrid va por los países como Pedro por su casa. El 80% de los presidentes utilizan al fútbol.

- Has sido directivo del Indautxu muchos años. Ahora sobrevive como puede...
Es ley de vida, el Indautxu vivía de Jaime de Oraa que es quien ponía el dinero. Ahora es todo lo contrario, la gente va a sacar dinero, no a ponerlo. Me sorprende como la gente promete dinero a los chavales desde niños. Con 14 años o hasta con 12 ya tienen alguien detrás... Yo no era un santo pero como directivo veía a Pepín poner su dinero.

- ¿Cómo ves de salud al fútbol de bronce en Bizkaia?
Floja. Pero ahí no se puede culpar al Athletic. Entonces estaban Barakaldo, Sestao, Basconia e Indautxu en la élite aunque estuviera el Athletic, pero al desaparecer los mecenas se acabó. Se pasó de ir a servir a ir a servirse del fútbol. Una pena.  

http://bizkaia.eldesmarque.com/nosdesmarcamoscon/37234-jones

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:40


1962 Final Recopa. Gol de Jones

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:41


Mohamed V 1965 Atleti-Partizan (Jones)

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<no> Re: Miguel Jones (1959-1967)

Mensaje por Salazar el 11.08.15 13:41


Luis Aragonés y Jones

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