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Jorge Griffa (1959-1969)

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<no> Re: Jorge Griffa (1959-1969)

Mensaje por Salazar el Miér 15 Jul - 4:46

LA PELEA CON GRIFFA
Extracto del libro SENTIMIENTO ATLÉTICO, 100 AÑOS DE SUEÑOS, ALEGRÍAS Y DESENCANTOS en la cual se habla sobre J. Griffa respecto a su actitud en el juego durante los partidos y entrenamientos, las peleas con Gárate y las intervenciones mediadoras de Calleja.



Y de todo el personal con el que coincidió en ese primer día hubo un tipo del que no logró apartar la vista. Jorge Griffa fue el que más le impresionó. También más adelante, cuando dentro del campo, ya fuera en un partido o en una simple sesión de entrenamiento, comprobó que el defensa argentino representaba justamente los valores opuestos a los suyos.

Griffa era el carácter, la defensa de la camiseta y de los puntos sobre todas las cosas, al precio que fuera, haciendo daño al enemigo si fuera necesario. "Era un profesional como la copa de un pino, pero también un elemento... un tipo temible para los adversarios."
Y lo peor para Gárate es que los domingos le tocaba como compañero, pero los demás días como rival, como el defensa que le tocaba enfrente en los entrenamientos. Y Griffa quería ganar siempre, aunque fuera jugando a los chinos en el bar. Fue el central argentino el único jugador capaz de sacarle de sus casillas, el único con el que a punto estuvo de llegar a las manos -"no llegamos porque yo, la verdad, no tenía nada que hacer: Griffa era en un solo cuerpo tres como yo ... "-, pero también el que más le enseñó en sus primeros años y uno de sus mejores amigos en los posteriores.
"Era una persona que no admitía concesiones. 0 sea, un profesional que, aunque fuese en un entrenamiento, si le pasabas, o metías un gol o cualquier cosa, zas. 0 sea, el tío era a muerte. Ahora tenemos una relación extraordinaria, pero los primeros momentos fueron duros. 0 sea, fueron muy duros, aunque aprendí mucho. Uno llega aquí con veinte años, veintiuno, estudiando, sin la idea de lo que es ser un profesional, sin la mentalidad de conceptos como sacrificio, lucha, equipo, ganar... El profesional está para ganar, para cumplir objetivos, para luchar a muerte. Y lo importante es el equipo. Y con esa mentalidad había muchos, pero eran Griffa y Luis los que más machacaban. Lo entendí, pero al cabo del tiempo. Al principio no."

Tal era el carácter de Griffa, lo contundente de sus entradas para proteger su territorio, que sus expulsiones no se dieron sólo en el campo. También en los ensayos. Hasta en dos ocasiones el entrenador de turno le mandó directamente a la ducha por derribar violentamente a Gárate. Pero lo peor no eran sus entradas, hacia las que Gárate, fiel a su estilo, jamás lanzó un reproche excesivo. Lo que peor llevó Gárate fue la boca de Griffa, sus palabras. Y por ellas fue que una vez, hasta que su propio sentido de supervivencia le frenó oportunamente, estuvo a punto de liarse con él a puñetazos.
Ocurrió en su primera pretemporada, apenas veinte días después de llegar procedente del País Vasco y de esa particular forma -sólo jugar, nunca entrenarse- de crecer en el fútbol. " Fuimos a jugar a Oporto, en agosto, y yo viajé, pero me quedé en el banquillo. Entonces no había sustituciones, pero en los amistosos sí. Así que a falta de diez minutos para el final, con el Atlético ganando por 0-3, Otto Gloria me llama y me dice vas a salir. Y yo, entre que venía de no entrenarme y un estrés repentino, salí y no podía ni moverme. Y Griffa, "hijo puta, baja, hijo puta, sube, hijo puta, esto, hijo puta, lo otro". Y yo, esas palabras, pues "hijo puta lo serás tú". Y nada, llegamos al vestuario, y nos encontramos. Menos mal que se cruzó Calleja... Si no, me mata. Quizás tuviera él parte de razón: ellos llevaban jugando ochenta minutos y tú sales diez y no puedes andar, parece que te estás tocando los huevos."

EL MARCADOR DE CALLEJA

Isacio Calleja, el defensor de Gárate ante Griffa, es una enciclopedia. Collar cuando no recuerda fechas o rivales con nitidez emplaza a preguntarle al interior reconvertido que triunfó de lateral izquierdo y también esculpió su nombre en el primer siglo de historia del Atlético. Calleja elige a Griffa cuando se le pregunta por uno de sus compañeros preferidos. A Adelardo, el segundo. Del central argentino comenta: "Griffa era un hombre que se dejaba el alma y la vida, que lo daba todo en el campo y se dejaba notar mucho más con su corpulencia". Con esa memoria clarividente, Calleja recuerda su temprano sentimiento atlético, algo de lo que pocas leyendas rojiblancas pueden presumir, cuando llegó de su pueblo de Palencia a estudiar el bachillerato a Madrid y se aproximó al Atlético de Madrid. "Fue a finales de los cuarenta y tuve la oportunidad de ver algunos partidos del gran Atlético porque un policía, compañero de mi tío, se sacaba un sobresueldo de portero en el Metropolitano y yo entraba gratis. Entonces mi sentimiento era atlético. Era un gran equipo, para mí fue el equipo más grande que tuvo el Atlético de Madrid." Y recita la alineación de memoria: "Domingo, Riera, Aparicio, Lozano, Silva, Mújica, Juncosa, Carlsson, Pérez Payá, Ben Barek y Escudero".
Calleja no siempre podía ver el partido. Si el amigo de su tío no trabajaba ese día, no entraba al Metropolitano. Pero no por ello dejaba de ir: "íbamos y escuchábamos el partido desde fuera del campo y nos enterábamos por los gritos y porque movían el marcador. Cuando el 6-6 ante el Athletic de Bilbao lo movieron muchas veces. Sabías cuándo marcaba el Atleti por los aplausos. Oíamos el partido enfrente de unas puertas verdes y veíamos, desde un altito, por un hueco pequeñito, pasar de vez en cuando algún jugador". Calleja pasó de aficionado a ser jugador profesional del Atlético. A compartir éxito con los Collar, Peiró, Rivilla y compañía. Y a ser el pacificador entre Gárate y Griffa.
Griffa era un caso. Lo comprobó también Jones, un delantero habilidoso y oportunista que llegaba a las sesiones de entrenamiento siempre con la hora pegada, dos o tres minutos antes del comienzo. Para hacerle entender que eso no estaba bien, Griffa decidió actuar. En la caseta, cada jugador tenía un banco, con un departamento con una puerta arriba, para guardar las botas y las zapatillas, y un cajón, para la ropa. Así que un día, cuando llega Jones a toda velocidad, abre la puerta de su taquilla y le salta un gato. Entre los arañazos y el susto, Jones decidió llegar a partir de entonces un poco antes.

Otro compañero, Olalde, que llegó procedente del Burgos, tuvo menos fortuna. Le dribló en un entrenamiento y el argentino impidió su fuga con una entrada brutal: rotura de tibia y peroné. Griffa te insultaba o te pegaba, llenaba de tensión los entrenamientos y los partidos. Hacía sentirse fuertes a sus compañeros durante los partidos -"era el primero en decir aquí estoy yo, me juego la vida por este escudo", recuerda Adelardo-, pero también les obligaba a no acercársela demasiado en los ensayos. "A mí me da igual -decía- si el nueve que está delante de mí con la camiseta rival es mi padre, si hay que darle, le doy."
Tras el incidente con Griffa, los servicios médicos del club sometieron a Gárate a un examen médico y el parte fue demoledor: agotamiento físico. Sólo llevaba dos semanas de preparación, pero entre el calor, la poca base con la que llegaba y que jamás había conocido entrenamientos tan duros, "pues nada, una ruina". Así que el doctor Ibáñez le recetó una semana de descanso. En esa primera temporada, jugó catorce partidos, marcó diez goles y luego, una lesión no le permitió actuar más.



http://www.jorgegriffa.com.ar/varios/qsedice/varios/sentatletico.html

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<no> Re: Jorge Griffa (1959-1969)

Mensaje por Loquesea 2.0 el Lun 7 Sep - 12:16


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<no> Re: Jorge Griffa (1959-1969)

Mensaje por Salazar el Lun 7 Sep - 13:05

Griffa: "Simeone le devolvió la grandeza al Atlético de Madrid"
Jorge Griffa (7 de mayo de 1935), leyenda del Atlético, es maestro en la formación de futbolistas y muchos exjugadores hoy entrenadores. Habla para AS.


VERÓNICA BRUNATI 7 de septiembre de 2015 10:25h CEST

Usted creó una de las mejores canteras del fútbol argentino. Ahora es normal hablar de formación de futbolistas, ¿pero lo era cuando usted empezó?

—No. En Newell’s fuimos pioneros. Inventamos ir al interior del país a buscar jugadores. Fuimos un poco los ideólogos. La prueba está en que ahora todo el mundo va al interior a buscar chicos para enriquecer sus inferiores. Luego te ha de gustar enseñar, guiar. Es dedicación. Yo no tengo la verdad absoluta, pero trato de transmitir mi experiencia. Y sigo aprendiendo.

—De Valdano a Tévez, ¿es más difícil encontrar talentos hoy?

—El fútbol actual exige una formación más integral, no sólo como jugador sino como persona. Como formador te exige más preparación y un conocimiento más profundo del fútbol y la enseñanza. Y hoy es más difícil hacerlos ver a los chicos un vídeo de fútbol y repetir ejercicios en el campo de juego.

—¿Por qué se volcó en formar y no en dirigir en Primera?

—Porque tengo alma de docente. El técnico de Primera depende de los resultados. Los entrenadores de cantera somos educadores. A mí me interesa todo lo que rodea al chico. De 100 que arrancan en la novena de un equipo (12 o 13 años) llegan 10 o 15. En el camino quedan muchos. A esos hay que ofrecerles la oportunidad de que elijan la senda correcta.

—¿Sigue al Atlético? ¿Qué opina de Simeone?

—Siempre. A Simeone no lo conozco personalmente. Sí su trabajo. Muy eficaz. Sin duda, ha puesto al Atlético en el lugar donde debe estar. El tercero en discordia, como dicen en España, pero no tan tercero... Ojo. En el pasado, Madrid y Barcelona nos tenían miedo. Ese miedo futbolístico cuando uno se enfrenta a algo que tiene calibre como era el Atlético en ese entonces. Y el Cholo le devolvió esa grandeza.

—Este año fichó a Vietto y Kranevitter y recuperó a Correa. Todos argentinos con futuro...

—Es muy vivo el Cholo. Ha fichado los mejores de estos últimos años. Kranevitter será el futuro Mascherano. Correa, el mejor jugador de las inferiores después de Agüero. Vietto ya demostró su capacidad...

—¿Disfruta viendo jugar al Atlético?

—Sí. Mucho. Me gusta ver sus partidos. Y ojalá siga así, ganando títulos. Guardo gratos recuerdos del Atleti. Llegué con 23 años y jugué allí hasta los 34, 35... Uno ya perdió la cuenta. Fue una etapa formidable. Tenía a Calleja como compañero y él era abogado. Me formé como futbolista y persona. Cuando yo empezaba, la sociedad no aceptaba al jugador. Pasó el tiempo y fue aceptándolo. Ahora lo acepta en su total dimensión. Yo creo que es un poco exagerado el lugar social que tienen hoy los futbolistas.

—¿Se siente identificado con Simeone por su carácter?

—Sí, veo parecido. Era tan competitivo como él. Quería ganar siempre. En el fútbol de todos los tiempos, el que ha marcado una diferencia es el que ha tenido la vocación por jugar y, después, la amplía a través de la capacidad, la oportunidad y la suerte. Se tienen que dar esas tres situaciones para triunfar y al mismo tiempo. Me gusta el carácter que el Cholo le imprime a sus equipos.

—¿Cómo era entonces?

—En ese tiempo, el hombre más importante del Real era Bernabéu. Pero el Atlético reunía a los personajes más importantes de España: don Juan Sánchez Cortés; don Francisco Urquijo, dueño de los Bancos Urquijo; don Francisco Torrente, alcalde de Madrid... Las personas importantes eran seguidoras del Atlético. Y nosotros teníamos un gran respeto con los jugadores del Madrid. Amancio, Del Sol, Di Stéfano, Puskas, Gento... O con los del Barcelona. Tejada, Kubala, Kocsis, Czibor... A uno le queda ese recuerdo. No deja de tener un afecto por aquellos tiempos.

—¿El Atlético le ayudó a forjar su personalidad?

—Yo tuve una preparación desde muy joven con entrenadores que me dieron un pensamiento claro de que las cosas no se conseguían porque sí. Había que buscarlas con esfuerzo. No es que uno lo tenga de nacimiento. Cuando llegué al Atlético y salíamos a jugar de visitante, tenían recelo. A mí me importaba un comino el rival. Yo les decía: “Vamos a ir a jugar y a ganar”. Se formó un gran grupo de gente. Nos sentíamos ganadores. Y eso fue lo que expresamos dentro del Atlético. Luego fui compañero de Luis Aragonés. Me nutrí de compañeros como él.

—Hoy la mayoría de entrenadores que recogieron sus enseñanzas en Newell’s está triunfando: Bielsa, Martino, Pochettino, Sampaoli…

—Todos con una gran capacidad. Es mérito suyo. En Newell’s tenía unas características muy especiales. Nadie hacía nada solo. Había gente muy preparada que me rodeaba. Al Negro Zamora me acuerdo de haber ido a buscarlo a la villa. Hacía tres días que no venía a entrenar y me dijo que era porque tenía la ropa mojada y no podía porque no tenía otra. Cogí el coche y fuimos a buscarle ropa. Había una situación afectiva que nos hacía crecer juntos. El fútbol es una posibilidad y el estudio una necesidad.

—¿Por qué la cantera argentina ha dado a los mejores de la historia: Di Stéfano, Maradona, Messi...?

—El jugador argentino es diferente. Y esos tres se propusieron ser los mejores, aunque tienen características distintas. Di Stéfano era más impulsivo. Maradona, más talentoso. Messi, la síntesis: tiene un poco de cada uno, pero su carácter a veces lo limita. Lo conozco sólo de verle jugar, pero me da la sensación de que puede dar más. El carácter se forma desde infantiles. En Argentina se ha visto a veces limitado para pegar ese salto que exige el fútbol argentino, quizá por la presión de tener éxito con la albiceleste. Parece que se frustrara para superar determinados compromisos cuando se pone la camiseta argentina. Ojo, nunca hablé con él. Pero es un jugador que marca una diferencia muy grande. Lo mejor de lo mejor.

—Ganar un título con Argentina es su obsesión, ¿lo logrará?

—Mirá, las edades marcan. De los 24 a los 30 es un permanente crecimiento. El momento cumbre es a los 30 años: el mejor en lo técnico, lo físico y lo psíquico. Después de los 30 años comienza el decaimiento físico. Es natural.

—¿Podemos ilusionarnos con el mejor Messi en Rusia?

—Seguro que va a ser así.

http://futbol.as.com/futbol/2015/09/07/primera/1441593183_072349.html

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<no> Re: Jorge Griffa (1959-1969)

Mensaje por Salazar el Lun 7 Sep - 13:06

Griffa, o lo contrario a De Gea

JOSÉ MIGUÉLEZ 7 de septiembre de 2015 00:27h CEST

Sabina recitó el santoral de oído, casi al dictado, pero lo colocó en su sitio: Antic, Leivinha, Adelardo, Toni, Simeone, Griffa, Pereira. Y Tomás, y Marina… Motivos de un sentimiento. Sí, Jorge Griffa está ahí, como un trozo inamovible del escudo. Da lo mismo que sólo pasara diez de sus 80 años en el Atlético, que su prolongada tarea docente (más de 40 temporadas como enseñador eficaz de ganadores) la desplegara en su Argentina natal (contra su voluntad, también es verdad; le habría gustado educar igualmente en las categorías inferiores del Calderón). Nada ni nadie podrá mover jamás de la memoria colchonera a ese central cacique, terror del madridismo, conquistador de tres Copas, una Recopa y una Liga (con gol personal decisivo en el último día, al modo Godín), que influyó tanto en dotar de carácter y ambición al equipo rojiblanco antes de sumergirse fatalmente en el pupismo (una debilidad que no hace tanto se diluyó).

Griffa son palabras mayores, un tipo que por el Atleti fue capaz de cualquier cosa. Y también por el fútbol, que le debe el descubrimiento y la forja de muchos de los grandes jugadores y entrenadores argentinos que han brillado en las cuatro últimas décadas. Una autoridad como atlético y como futbolero al que siempre conviene escuchar o leer. Hace ya 46 años que dejó la casa, pero sigue ahí, entre las preferencias innegociables de una hinchada agradecida que lo acepta todo, menos una cosa (cualquiera que se pone la camiseta, sabe en qué consiste el pecado). Griffa no es De Gea. Más bien su antagonista. Por eso permanece. Un recuerdo sagrado de los mayores que se han creído a ciegas los menores. Otro Atlético en primera persona.

http://opinion.as.com/opinion/2015/09/07/portada/1441578448_522763.html

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